La enseñanza de los niños es, sin lugar a dudas, responsabilidad de toda una sociedad. En este sentido, la instrucción de la escuela y la educación que se inculca en casa son fundamentales para una convivencia sana.
Involucrar a los más pequeños en tareas cotidianas y simples es la mejor forma de emprender este camino, que no se relaciona sólo con la lectura o con aprender a sumar sino con los valores de la responsabilidad y la confianza.